El propósito es analizar el cuento de Horacio Quiroga “El almohadón de plumas” y partiendo de este cuento demostrar cómo la propia vida del autor, rodeada de trágicas muertes ha llevado al autor a escribir sobre este tópico, la muerte.
En la mayoría de sus cuentos, el final del texto implica la muerte del protagonista. El cuento que se analizará a continuación no será la excepción.
I- DATOS EXTERNOS
Biografía del autor, época y movimiento
Horacio Quiroga nació el 31 de diciembre de 1878 en Salto, Uruguay. Su padre murió a causa de un disparo accidental de escopeta, motivo que llevó a la familia del escritor a trasladarse a Argentina donde murieron allí de fiebre tifoidea su hermana y su hermano.
Su padrastro hemipléjico se suicidaría frente a él con una escopeta años después.
Comenzó sus estudios en Montevideo y se interesó en la literatura. Escribió el cuento “Una estación de amor” en 1898. Fundó y editó la Revista del Salto en 1899, la cual cuenta con más de 30 colaboraciones del escritor, entre ellas poemas, prosa poética, páginas narrativas, crítica teatral y literaria, y artículos ensayísticos sobre diversos temas.
Ese mismo año viajó a Europa, y desilusionado, a su regreso, fundó en Uruguay, junto con un grupo de amigos el primer cenáculo modernista llamado Consistorio del Gay Saber, una especie de laboratorio literario experimental donde todos ellos probarían nuevas formas de expresarse y preconizarían los objetivos modernistas. En 1901 inició su carrera literaria con un libro de poesía llamado Los arrecifes de coral. Este mismo año, su amigo Federico Ferrando sería accidentalmente asesinado por el mismo Horacio Quiroga mientras éste limpiaba un arma de fuego.
En 1903 obtiene la ciudadanía argentina y viaja a la selva, acompañando a Leopoldo Lugones en calidad de fotógrafo, en una expedición a las ruinas jesuíticas de Misiones.
En 1909 se radicó San Ignacio, en la provincia de Misiones, donde se desempeñó como juez de paz. Contrajo matrimonio ese mismo año con Ana María y tuvo dos hijos, vivió en la provincia muchos años. La exuberante naturaleza de la selva inspiró gran parte de su obra.
Su mujer se quitó la vida en 1917 tras sufrir una fuerte depresión. Luego de la tragedia, Quiroga publicó Cuentos de amor, de locura y de muerte, donde se destacó su particular narrativa cuentista. El siguiente libro de cuentos del escritor Cuentos de la Selva, fue publicado en 1918. La influencia del escritor Edgar Allan Poe ya era notable en sus escritos.
Entre 1917 y 1926 Horacio Quiroga obtuvo un reconocimiento literario y cierta estabilidad económica. Luego de este periodo, ya en Buenos Aires, con la aparición de un grupo de escritores que buscaba transformar el campo cultural desde un discurso metafórico, experimental y renovador, la importancia de Quiroga empezó a decaer considerablemente y las miradas del público en general, ávidas de lo novedoso, se dirigieron hacia otros autores. Esta nueva generación de escritores, por su tendencia a discriminar lo inmediatamente anterior, negó los méritos literarios de Quiroga. A partir de entonces, la carrera literaria del escritor perdió su lugar entre el público.
En 1932 contrajo nuevas nupcias con María Elena Bravo, 29 años menor que él, amiga de su hija Eglé, con quien tuvo una niña.
En 1933 regresó a las ruinas de San Ignacio, en Misiones, para dedicarse a labores manuales. Para este año, los problemas con su mujer se habían acrecentado y ella lo había abandonado. En 1935 publicó su último libro de cuentos, Más allá.
En 1937 Horacio Quiroga fue hospitalizado en Buenos Aires por un cáncer avanzado. En la sala de internación no estaba solo, lo acompañaba otro paciente, Vicente Batistessa, con una enfermedad particular, padecía del “síndrome de hombre elefante”. Quiroga decidió anticiparse a una muerte anunciada y bebió un vaso de cianuro que acabó con su vida unos minutos después.
El escritor uruguayo murió el 19 de febrero de 1937. Pero la sucesión de desgracias no acabaría aquí: Tras la muerte de Horacio Quiroga, sus hijos, Eglé y Darío, se suicidarían también.
La obra dentro de la totalidad de la producción del autor
Quiroga siempre se sintió atraído por temas que abarcaban los aspectos más extraños de la naturaleza, a menudo teñidos de horror, enfermedad y sufrimiento para los seres humanos, y en particular, para los personajes centrales de sus cuentos. Muchos de sus relatos pertenecen a esta corriente, cuya obra más emblemática es Cuentos de amor de locura y de muerte, de 1917.
“El almohadón de plumas” pertenece a esta recopilación de cuentos que logró consagrar al escritor como el maestro latinoamericano del relato breve.
Es en este libro donde se presentan claramente definidas, todas y cada una de sus obsesiones recurrentes. Predominan los cuentos misioneros, la fascinación de Quiroga por la muerte en la que vivió enfrascado y los personajes marcadamente trágicos, con relatos magistrales como "A la deriva", " La gallina degollada", o "El almohadón de plumas".
Quiroga tomó la idea para este cuento de una noticia periodística de 1899, en la que una muchacha había comenzado a debilitarse sin explicación pero que mejoraba cuando se trasladaba al campo, volviendo al mismo estado en la ciudad. Esta pérdida de sangre y debilitación se debía a un insecto que se había alojado en su almohada.
Estos cuentos están unidos por la misma temática, como lo indica el título de la obra: por el amor, la locura y la muerte. Por eso se puede hablar de un contario, y no de un libro de cuentos. Son enfoques distintos en torno a estos tres temas centrales.
“El almohadón de plumas” reúne los tres tópicos: amor, locura y muerte, en ese mismo orden.
El género literario
Es narrativo. Dentro de este género se ubica en la especie cuento, determinada por las características propias de los cuentos literarios: la brevedad, la existencia de un hecho único y un final sorpresivo. Este cuento debido a su trama se clasifica como fantástico (Alicia sufre una enfermedad que empeora hasta que muere, y luego su marido descubre que una criatura viscosa se hallaba dentro del almohadón de plumas de la cama de Alicia) ya que lo ocurrido es inexplicable, pero luego debido a su final (el narrador explica científicamente la existencia de estos insectos de aves) es clasificado como extraño, ya que tiene una explicación racional que justifica los hechos acontecidos.
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