I- LA REALIDAD REPRESENTADA
· Los personajes:
Personajes principales:
El narrador presenta a Alicia internamente como “angelical y tímida”, dependiente de su marido, sensible, soñadora. Refiere un solo dato de su aspecto físico: es rubia. Cuando surge el contraste entre los sueños de la protagonista y la realidad, acontece la desgracia.
Jordán es lo opuesto a Alicia: de carácter duro, insensible. Se aplica el recurso de antítesis para demostrar lo diferentes que son. También se observa un solo dato sobre la descripción física de Jordán: su altura; que representa lo inalcanzable que es él para su mujer.
Sin embargo, a pesar del duro carácter de Jordán, el narrador confiesa que él “la amaba profundamente” mientras que ella “lo quería mucho”.
Cuando una tarde su marido le pasó la mano por la cabeza Alicia rompió en llanto, liberándose emocionalmente, para luego caer enferma, el mínimo gesto de ternura que mostró su marido terminó por debilitarla. Ella “quedó largo rato escondida en su cuello”; la necesidad de refugiarse en su marido en contraste con la soledad que la rodea enferma a Alicia.
Por otro lado, hay una relación entre el insecto que le succiona la sangre a Alicia y su marido. El narrador describe la “boca” del insecto y luego se corrige diciendo “su trompa, mejor dicho”. Jordán, a su modo, también le había consumido la vida a Alicia, con su indiferencia y su frialdad hacia ella. Él es en parte el causante de su padecimiento. Jordán dadas sus características bien podría representar a la muerte: fría, dura, insensible.
Alicia tiene alucinaciones mientras su marido la cuida y vela por ella en silencio; ella convierte mediante sus delirios a Jordán en una especie de “antropoide apoyado en la alfombra que tenía fijos en ella los ojos”. Jordán y las monstruosas alucinaciones de Alicia están relacionados.
El marido cariñoso que ella añoraba se había convertido en un monstruo en sus delirios.
Cuando Alicia cae enferma en la cama no permite que le acomoden el almohadón, esto puede interpretarse como una intención de dejarse morir, dejarse “succionar” tanto por el insecto de ave como por su distante marido.
A diferencia de otros cuentos de Quiroga, en este, la protagonista no lucha por vivir, simplemente se deja morir.
Personajes secundarios:
El médico de Jordán y la sirvienta. Ambos mantienen diálogos con el personaje de Jordán, el médico para informarle a éste sobre la pobre salud de su esposa y la imposibilidad de curarla; y la sirvienta por otro lado, quien encuentra la causa de la enfermedad de Alicia, cuando toma en sus manos el almohadón y advierte las manchas de sangre que el insecto había dejado.
Hay que tener en cuenta que el médico que se menciona es el “médico de Jordán”, un médico que al igual que su marido, no hace nada para curarla. Alicia se dirige ineludiblemente hacia la muerte.
· Referencia espacial y su relación con los rasgos del personaje de Jordán:
La casa en la que viven se describe como silenciosa, de altas paredes blancas de brillo glacial, con frisos, columnas y estatuas de mármol. Los rasgos que caracterizan la casa coinciden con la caracterización de Jordán: Las paredes altas con su altura física, las estatuas de mármol con su dureza y frialdad, el patio silencioso y el eco con la imposibilidad de comunicarse entre ellos; en la oración “el silencio agónico de la casa…” se demuestra hasta qué punto el silencio y la soledad que conlleva este vacío influye en la salud física y psíquica de Alicia.
La casa no tiene ni el “más leve rasguño en las altas paredes”, al igual que la impasible rigidez de Jordán. Ella “aún vivía dormida en la casa hostil sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido”, pero su marido era una extensión de la hostilidad de la casa.
Alicia abandona sus sueños e ilusiones de novia, y la dependencia que tiene por su marido se transfiere a una dependencia por la casa: el personaje de Alicia jamás abandona el interior de la casa, excepto cuando sale al jardín apoyada en Jordán, y al otro día se desvanece. Ella, a diferencia de su marido, no tiene contacto con el mundo exterior. Ni siquiera tiene contacto con los demás personajes que integran el cuento, no tiene vida social, su mundo se limita al contacto escaso que tiene con su marido.
Cuando Alicia cae enferma en su cama se aísla aún más del mundo exterior: “el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio”, “Jordán vivía casi en la sala”. Él no estaba a su lado mientras ella reposaba en la cama, si no que evitaba aún más su presencia. Si bien Jordán se movía nervioso de un lado a otro de la casa, jamás quebraría el silencio para contener a su mujer, para hacerle compañía. Sólo irrumpe en el cuarto cuando ella alucina y pide por él, confundiéndolo con un antropoide. Ese es el primer y único diálogo que aparece entre ellos.
· Referencia temporal:
Se puede inferir del texto que los hechos transcurren durante el invierno, la pareja se había casado en abril y había vivido durante tres meses una dicha especial. El hecho de que sea invierno se relaciona directamente con la frialdad de la casa y de su marido, en contraste con la calidad de Alicia.
· El tiempo objetivo o cronológico:
La trama de este cuento se organiza en un sentido lineal; los acontecimientos se van encadenando según causa efecto, de una situación inicial a otra conflictiva y de ahí hacia un desenlace donde el tiempo fluye sin trabas a lo largo de su desarrollo.
Hace tres meses que la pareja contrajo matrimonio, en abril, refiere el narrador, por lo que se infiere que es julio el mes en el que transcurren los sucesos. Alicia pasó todo el otoño en la casa. Luego tuvo un ataque de influenza que duró varios días.
Finalmente, Alicia se enfermó de una anemia fulminante que duraría 5 días y 5 noches. El conflicto del cuento se desarrolla en estos 5 días.
Algunas construcciones que señalan el tiempo físico son:
“…volviendo de noche juntos por la calle”
“… mudo desde hacía una hora”
“Durante tres meses…”
“Alicia pasó todo el otoño”
“… influenza que se arrastró insidiosamente días y días”
“Al fin una tarde pudo salir al jardín…”
“Fue ese el último día”
“Al día siguiente amaneció desvanecida”
“Al otro día Alicia seguía peor”
“Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas…”
“Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo”
“Una noche se quedó de repente mirando fijamente”
“Al rato abrió la boca para gritar”
“…después de largo rato de estupefacta confrontación…”
“…desangrándose día a día, hora a hora…”
“En la última consulta…”
“Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida…”
“Desde el tercer día…”
“Los dos días finales…”
“Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama…”
· El tiempo subjetivo
El tratamiento del tiempo subjetivo está regulado por las leyes psicológicas, ya que es el proceso mental del individuo el que, a través de un juego de asociaciones, se proyecta desde su presente a otras dimensiones temporales. Su duración dependerá de la carga afectiva con la que se vivan los hechos.
La enfermedad de Alicia se desarrolla y empeora en cinco días, y es durante este periodo que se desarrolla el conflicto.
El tiempo subjetivo aparece cuando Alicia comienza a sufrir alucinaciones, y durante este período se ve como su enfermedad evoluciona y sus alucinaciones y delirios aumentan.
“Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala”, las luces contribuían a la atmósfera fúnebre, a la espera de la muerte de Alicia.
El narrador contribuye con determinados recursos como el uso del hipérbaton en “nuevas oleadas de sangre” o “estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima”, para ejemplificar este padecimiento de Alicia en el tiempo, día a día, noche a noche.
· El tiempo morfológico o verbal
En el texto se utilizan tiempos verbales en presente y pretérito simple e imperfecto. Para describir el estado de salud de Alicia se utiliza el pretérito simple, y el pretérito imperfecto.
El tiempo morfológico es el que responde a la estructura verbal del cuento. El verbo expresa la actitud del hablante frente a la realidad.
El último párrafo utiliza verbos en presente, y con perífrasis verbal para darle mayor objetividad al contenido.
IV - VALORACIÓN FINAL:
Con “El almohadón de plumas”, Horacio Quiroga ha conseguido ir más allá de la literatura fantástica: Jordán, desbordado de amor reprimido termina aniquilando a Alicia: le quita su espíritu, mientras que su doble, el parásito, se ocupa de quitarle el cuerpo.
La frialdad con la que el narrador concluye la obra crea un efecto de perplejidad ante lo acontecido.
La literatura de Quiroga se asemeja a su vida y su vida se asemeja a su literatura. Su vida parecería a simple vista un cuento ideado por él mismo, con la acumulación de giros macabros del destino, los cuales plasma en esta obra de amor, de locura y de muerte.
Bibliografía:
JITRIK, Noé, Horacio Quiroga, Montevideo, Arca Editorial, 1967.
MAGRASSI G. y ROCCA M. La Historia de Vida. Bs. As., Centro Editor de América Latina, 1986.
POE, Edgar Alan. Narraciones Extraordinarias. España., Biblioteca Básica Salvat, 1969.
QUIROGA, Horacio. Cuentos de amor, de locura y de muerte. Bs. As., Centro Editor de Cultura, 2008.
QUIROGA, Horacio. Cuentos de la selva. Bs. As., Losada, 1976.
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